MUNICH 1972: 11 ATLETAS ISRAELIES ASESINADOS


Arriba: Placa conmemorativa en el edificio de los atletas israelíes. La inscripción en los idiomas alemán y hebreo reza: «El equipo del Estado de Israel permaneció en este edificio durante los 20ª Juegos Olímpicos de Verano del 21 de agosto al 5 de septiembre de 1972. El 5 de septiembre,  fallecieron por muerte violenta. Honor a su memoria.».  Crédito:http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:MunichMassacrePlaque.jpg

LIMOR LIVNAT (לימור לבנת)‎, es un político israelí quien actualmente se desempeña como miembro de la Knesset por el Likud, y como ministro del país de Cultura y Deporte, habla en memoria de los once atletas israelíes masacrados en Munich 1972.

8 Agosto 2012
Señor Primer ministro David Cameron, distinguidos invitados,familiares de los 11 atletas israelíes asesinados:

Estamos reunidos aquí esta noche para honrar a nuestros once héroes caídos. Padres, esposos, hermanos, hijos. Los hijos de nuestra nación. Hijos Olímpicos.Para nosotros, la memoria de nuestros atletas asesinados en Munich por terroristas palestinos, está grabada para siempre en nuestra alma colectiva. Para nosotros, nuestra alma nacional es algo que, cada uno, toma como personal.

El rey Salomón gobernó en la ciudad capital de Israel, Jerusalén, en la misma época de los primeros Juegos Olímpicos celebrados en la antigua Grecia. En su sabiduría dijo: “Hay un tiempo para cada cosa bajo el cielo” . Y me permito parafrasear: Hay un tiempo para hablar, y hay un tiempo para callar.

El diecisiete de junio de 2012, la revista alemana Der Spiegel, informó que alemanes neo-nazis fueron cómplices de la masacre de Munich de 1972. El informe, documenta cómo los terroristas palestinos de Septiembre Negro recibieron el apoyo logístico de los neo-nazis locales. Eso no es ninguna sorpresa. Hay una línea que se desprende de Auschwitz a Munich y desde Munich a Burgas, donde turistas israelíes fueron asesinados por los terroristas hace apenas tres semanas. Se trata del asesinato de judios, solo por el hecho de ser judíos. Los atletas judíos, los turistas judíos y los judíos simplemente. Hay una diferencia sin embargo. La intención de los asesinos es la misma pero la situación de las víctimas cambió. En 1942 no había Estado judío y los judíos de Europa fueron aniquilados. Fue un tiempo para hablar, pero el mundo estaba en silencio. En 1972 habia un Estado judío, un Estado que señaló a los asesinos responsables e insistió en que se haga justicia. Y 40 años después, en 2012, los autores del atentado terrorista de Burgas no escaparán a la justicia porque, para la cara de terror, nunca es tiempo de callar. Silencio es la cara del mal; de la victoria mala. Y la falta de silencio para las víctimas del mal , reclama una victoria moral. Cuando los Juegos Olímpicos se celebraron por primera vez en la antigua Grecia, las ciudades-estado griegas, estaban en guerra. Y para los eventos finales había una tregua sagrada , adoptada por todas las partes en conflicto de modo que los juegos continuasen en paz y la gente viajase con seguridad. Los asesinos de nuestros atletas en Munich no entendieron lo que los griegos sabían dos y medio milenios atrás. El fuego de la antorcha olímpica, sirve para iluminar. No para consumir. Los Juegos Olímpicos llegan para hacer avanzar el logro humano. El terrorismo trata de negarlo. El espíritu olímpico llega a celebrar la vida humana. El terrorismo celebra la muerte. Aquellos que pidieron al COI recordar, en silencio, de modo oficial y público, la memoria de los atletas israelíes asesinados no entienden esto. El presidente Obama y el Senado de los Estados Unidos, los parlamentos de Alemania, Australia y Canadá lo entendieron.

Lamentablemente, sus peticiones fueron rechazadas. Por esa razón, durante los discursos en la ceremonia de apertura, insistí en mi propio momento de silencio. Pero no estaba sola. Millones en
todo el mundo, amantes de los deportes y la humanidad, estaban conmigo en el temor silencioso. En mi silencio, hablé por ellos. En el silencio ensordecedor, nos unimos a la memoria de nuestros once
atletas. Ellos nos pasaron una antorcha, y con un corazón pesado, pero seguro, nos comprometemos a llevarla hacia adelante.

Y el tiempo para eso, es ahora y siempre.

La denominada masacre de Munich tuvo lugar en la ciudad de Munich, en el estado de Baviera (Alemania) el 5 de septiembre de 1972, durante la XX edición de los Juegos Olímpicos de verano. Ese día un comando de terroristas palestinos denominado Septiembre Negro tomó como rehenes a once de los veinte integrantes del equipo olímpico de Israel. El ataque condujo finalmente a la muerte de los once atletas israelíes, de cinco de los ocho terroristas y de un oficial de la policía alemana.

Los once mártires judíos fueron:

Amitzur Shapira (entrenador de atletismo)
Moshe Weinberg (entrenador de lucha libre)
Yossef Romano (halterofilista)
Ze’ev Friedman (halterofilista)
David Berger (halterofilista)
Yakov Springer (juez de pesas)
Eliezer Halfin (luchador)
Yossef Gutfreund (árbitro de lucha libre)
Kehat Shorr (entrenador de tiro)
Mark Slavin (luchador)
Andre Spitzer (entrenador de esgrima)

El 4 de septiembre, los atletas israelíes habían estado disfrutando de una salida nocturna por la ciudad, antes de regresar a la villa olímpica. Hacia las 4:40 del día 5, mientras los deportistas dormían, ocho miembros del grupo terrorista palestino Septiembre Negro, vestidos con chandal y llevando pistolas y granadas en bolsas de deporte, escalaban la verja de dos metros que rodeaba el complejo. Fueron ayudados por deportistas del equipo estadounidense que desconocían su verdadera identidad y que creían que, como ellos, querían acceder furtivamente a sus apartamentos tras una noche de diversión.
La tragedia que tendría con el alma en vilo a quienes seguirían el drama por radio y T.V, había comenzado. Los terroristas reclamaban la liberación de 234 palestinos presos en cárceles israelíes además de dos detenidos en Alemania. La respuesta del Estado de Israel fué contundente y sin medias tintas: no habría negociación de ningún tipo. La suerte de los rehenes estaba echada y  nada podría cambiarla. Tal vez, todo habría terminado de una manera diferente si el Canciller alemán Willy Brandt y el ministro del Interior Hans-Dietrich Genscher hubiesen aceptado la proposición de Israel de traer un equipo de fuerzas especiales de ese país en pos de terminar con el conflicto. Y digo tal vez, porque de los francotiradores que el aparato de seguridad alemán dispuso para tratar de neutralizar a los secuestradores, ninguno tenía la experiencia para ese tipo de misión, sólo eran tiradores de competición, con prácticas de fin de semana pero sin el armamento de precisión y potencia necesarios para tales efectos. Tampoco contaban con equipos de comunicación para entre ellos coordinar el fuego que necesariamente se produciría ni tenían teleobjetivos o aparatos de visión nocturna. ¿Entonces? Las posibilidades de éxito eran mínimas.

Ya en conocimiento los secuestradores que no habría negociación ni concesiones por parte del Estado de Israel y mediando la intervención de diferentes personalidades exigen un avión para ser llevados a El Cairo, cuestión que las autoridades fingen aceptar y preparan el aeródromo de una base aérea cercana a Fürstenfeldbruck con la esperanza que los plagiadores creyeran que en realidad estaban en Riem,  el aeropuerto internacional cercano a Munich. Y así, a las 22.10 Hrs. dos helicópteros parten desde la villa olímpica llevando a los terroristas y a sus víctimas. A las 22.30 aterrizan y comienza la segunda y final etapa de la tragedia.

A las 23.03, dos fedayines descienden de un helicóptero y se aproximan al avión que les espera en la pista; al constatar que está vacío y darse cuenta que han sido engañados, regresan precipitadamente a las naves y en ese momento todo el lugar es iluminado por focos y bengalas y se desencadena el caos al dar los responsables del operativo la orden de hacer fuego. Dos secuestradores que estaban cerca de uno de los pilotos fueron eliminados otros tres, se parapetaron fuera del alcance de las luces tras uno de los helicópteros desde donde comenzaron también a disparar; en esto los pilotos del helicóptero alcanzan a huir, no así los atletas, quienes permanecían amarrados con los brazos en alto desde el techo de las naves.

A medianoche, los secuestradores son conminados a rendirse.

Minutos más tarde, uno de ellos salta intempestivamente desde el helicóptero en que se refugiaba junto a los rehenes y arroja en su interior una granada que explosa causando la muerte a cuatro atletas y al piloto de la aeronave. Antes que las llamas alcancen el segundo helicóptero los terroristas que permanecían allí, ametrallan a los restantes secuestrados y saltan a la pista, desde donde comienzan a disparar en contra de la policía. Son abatidos. Los 3 restantes  son atrapados.

La tragedia había concluído: 11 atletas judíos y un policía alemán asesinados. Sorprendentemente,  la competición olímpica solo se suspendió por un día, el 5 de septiembre.

… y han pasado cuarenta años.

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4 respuestas a MUNICH 1972: 11 ATLETAS ISRAELIES ASESINADOS

  1. silver price dijo:

    “Me gustaría iniciar la ceremonia de hoy honrando la memoria de los once atletas israelíes. Fueron a Múnich con el espíritu de la paz y la solidaridad. Tenemos con ellos la deuda de mantener este espíritu vivo y de recordarlos”, dijo Rogge.

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    • Bellas y decidoras palabras fueron las que pronunció J. Rogge en la apertura de los Juegos Olímpicos en su papel de Presidente del C.O.I. Tal vez, si hubiera accedido a plasmar en un hecho concreto esa declaración, como lo fué el minuto de silencio solicitado entre otros, por la Ministra de Deportes y Cultura de Israel, Limor Livnat, le estaríamos doblemente reconocidos.
      Gracias por detenerte a comentar Silver Price, es gratificante.
      Saludos desde el Sur del Mundo.

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  3. Pingback: Lo que no se sabía: las torturas de los terroristas palestinos a los atletas israelíes en Munich 1972 | LA CONSULTA DE KURILONKO

Exprésate, opina; esa es la idea, con una salvedad: si quieres trolear vé a otro lado.

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