ERETZ YISRAEL- ארץ ישראל


 

I Parte: Desde Adriano hasta la Guerra de los Seis dias.

 

La convicción generalizada y que, entre otras cosas sirve de fundamento para que algunos jóvenes palestinos decidan autoinmolarse y así alcanzar la gloria, -que los judíos les han quitado sus tierras y que por lo tanto ellos, los judíos, son la causa de la tensión y violencia que campea en Oriente Medio-, es una premisa falsa. Sólo hay que analizar con la mente abierta la Historia y retroceder hasta el año 130 D.C: Ahí comienza el problema.
Israel vivió como nación soberana sobre esta tierra hasta que el ejército romano, comandado por Adriano, ataca y conquista Jerusalén. Este emperador sin ocultar para nada su odio y desprecio por los judíos, básicamente porque éstos jamás ocultaron su teología monoteísta y la rotunda negativa de inclinarse ante Roma, empieza por quitar el nombre de Judea de los mapas del mundo y ordena llamarla “Palaestina” esto, con el objeto de humillar a los Israelitas al denominar a esta región con el nombre de sus acérrimos enemigos: los filisteos.
A pesar del uso que Adriano dió al término Palaestina, los palestinos nunca han existido como sociedad autónoma ni menos, las tierras de Israel les pertenecieron en algún momento. Hay que ser claros en cuanto a esto: los judíos no aparecieron por generación espontánea en la región. Siempre vivieron allí, es su lugar ancestral y lo lógico es que quieran vivir allí y defiendan sus fronteras como todos los países del mundo hacen con las propias. Visto lo anterior, la prensa internacional al definir a Israel como un “ocupante”, usurpador de un territorio ajeno no tiene, de hecho, fundamento; pero es lo mayormente aceptado y enarbolado como argumento definitivo y definitorio de los conflictos en esa área.
A objeto de despejar las distorsiones sobre las verdaderas causas del conflicto en Medio Oriente, se deben, necesariamente, entender algunos hechos básicos sobre la historia de Israel, comenzando al final de la Primera Guerra Mundial con el desmembramiento del Imperio Otomano que había gobernado la región durante muchos siglos concluyendo con el Tratado de Sevres, que fué su lápida.

La declaración del Secretario de asuntos exteriores británico Arthur James Balfour, hecha en 1917, fué una carta escrita por éste a Lord Rotschild en la que se definían las políticas mediante las cuales se dividirían las tierras recientemente conquistadas al Imperio Otomano.También incluía las ideas que formaron la base de la postura británica en cuanto al apoyo en la creación de un estado judío en el área conocida como Palestina. Sin embargo, en 1922, el incremento de la tensión entre árabes y judíos en la zona, hizo que Gran Bretaña modificara su postura, antes clara: la Carta Blanca de Winston Churchill alude a este cambio de enfoque de la Corona.
Luego, en Junio de 1922, la Liga de las Naciones aprobó el Mandato Británico ( el Mandato Palestino de la Liga de las Naciones) en el que se establecían claramente las responsabilidades que Gran Bretaña tendría en Palestina, incluyendo específicamente la creación y establecimiento de una casa nacional judía. Además, el documento incorporaba ideas y razones expuestas en la Declaración Balfour en apoyo a la inmigración judía y su estatus político. Sin embargo, también afirmaba que Gran Bretaña podría retirar el territorio al este del río Jordán, llamado en la época Transjordania, como asentamiento judío.
El 11 de Septiembre de 1922 la división de la tierra a ambos lados del Jordán, se hizo oficial. La Liga de las Naciones aprobó una nota del gobierno británico donde se afirmaba que Transjordania sería excluído como asentamiento judío. Con ese movimiento, los líderes británicos iniciaron lo que sería conocido como “tierra por paz”, quitando el 77% de la región otorgada inicialmente para el establecimiento del futuro Estado de Israel.
El 15 de Mayo de 1923, Gran Bretaña reconoció ofialmente Transjordania, actual Jordania, como un estado autónomo.En ese orden de cosas, ese mismo año transfirió parte de los Altos del Golán a Siria.
A lo largo de los años treinta, los británicos se fueron alejando cada vez más del compromiso pro-sionista de la Declaración Balfour y en 1930 emitió otra Carta Blanca, en donde se limitaba la inmigración judía a Palestina a 75.000 personas en un período de cinco años. Como resultado de ese despropósito, miles de judíos que trataban de huir desesperadamente de Europa, en un intento por escapar del aciago destino que les esperaba, fueron rechazados. Llegó a tanto la miopía británica, que muchos de estos peticionarios fueron declarados como inmigrantes ilegales y enviados en barco de vuelta: los campos de exterminio del Tercer Reich esperaban a sus huéspedes.
El rabí Joseph Teluskhin, en su libro “Jewish Literacy”resume la perspectiva del pueblo judío con estas palabras: ” Para los judíos, la Carta Blanca ( de 1939), representa dos cosas: la traición de Inglaterra a su compromiso con el sionismo y un claro mensaje a Hitler de que a Gran Bretaña realmente no le importa lo que él haga a los judíos
Así las cosas, Inglaterra decide abandonar Palestina y comienza a nacer el Estado de Israel.
Conscientes de una nueva amenaza que se cierne sobre ellos, esta vez materializada en la unión de siete estados árabes liderados por anteriores oficiales nazis y británicos con la intención de atacarlos, los judíos en Palestina en la voz del Primer Ministro israelí, David Ben Gurión declaran el establecimiento del EStado de Israel el 14 de Mayo a las 16:32 Hrs.en una conmovedora y electrizante ceremonia llevada a cabo en el Museo de Tel Aviv: ” Por la presente, proclamamos el establecimiento del Estado Judío en Palestina, que se llamará Israel”, seguidamente, anunció el primer decreto del nuevo estado: anula en todos sus términos la Carta Blanca de 1939.

Nuestro objetivo básico será la destrucción de Israel
Gamal Abdel Nasser, Presidente de Egipto.
Nuestra meta es clara: borrar del mapa a Israel”
Abdel Rahman Aref, Presidente de Iraq.

El clima que rodeaba las declaraciones de estos mandatarios, compartida y alentada por los demás países árabes, tiene su cúlmine en la declaración de Nasser de “quitar del mundo
la entidad sionista” a lo largo del mes de mayo; Luego, ordenó cerrar el estrecho de Tiran a todos los barcos de bandera israelí, acto que según la ley internacional es base legal para una declaración de guerra.Israel no perdió la calma ni tomó represalias alimentando de este modo, la creencia de Nasser y los demás estados árabes, que Israel temía y era más débil que todos y cada uno de ellos; craso error, Egipto, Siria y Jordania sentirían el peso del nacionalismo y amor por su tierra de los judíos en la Guerra de los Seis Días.
Si, Israel inició el primer ataque el dia cinco de Junio, pero fué autodefensa. En un día, eliminó toda la fuerza aérea de Egipto y la mayoría de Siria.
El mundo, espectador de este drama, dió por sentado el aniquilamiento y desaparición del estado de Israel bajo la apabullante superioridad numérica y de recursos de los tres ejércitos combinados, pero se equivocó: cuando el 11 de Junio el polvo se asentó y los combates se detuvieron,Israel se encontró siendo cuatro veces mayor y en posesión de algunos de los lugares más santos del judaísmo.
Es importante hacer notar, que las tierras obtenidas por Israel en esta guerra, los disputados territorios de lo que hoy conocemos como Franja Occidental, jamás fueron parte de una nación palestina soberana. Jordania y Egipto habían mantenido la posesión de esa zona hasta la retirada de los británicos en 1948; antes de eso, el área estaba considerada dentro del Imperio Otomano.
Es un error gigantesco referirse a esas tierras como “territorios palestinos ocupados”dando a entender que aquéllas pertenecen a los árabes palestinos y está siendo tomada cautiva por los israelíes. Dejando a un lado los argumentos bíblicos, que en este artículo no vienen al caso, también es un error olvidar los vínculos de más de tres mil años que tienen los judíos con la Franja Occidental y Gaza y que preceden a cualquier otro pueblo.También es erróneo negar que los judíos fueron obligados a salir de sus tierras por invasores, manteniendo, eso sí, el deseo de regresar a su tierra natal a lo largo de la Historia.

Los judíos tienen derecho a la posesión de la tierra, su tierra,-no a renunciar a ella- en un acuerdo de paz final y definitivo.

Fin de esta primera parte.

 

 
Fuentes y bibliografía:

Tashbih Sayyed, “Israel’s Arab citizens and rthe Jewish State”
Meir Abelson, “Palestine: The Original Sin” Nativ 97 N°2″, Marzo 2004.
Menachem Begin, “The Revolt”. New York: Dell Publishing, 1951-1978.
The Avalon Project at Yale Law School, “Declaration of Israel’s Independence”, 1948.
Rab. Joseph Telushkin, “Jewish Literacy”

 

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3 respuestas a ERETZ YISRAEL- ארץ ישראל

  1. hljorge dijo:

    MUY BUENO recordar la ocupación romana. Los cristianos solemos olvidarnos qué estaban ocupando los romanos en esa región. Se tiende a hablar sólo de la creación del Estado de Israel. Si se usa este criterio deberíamos reorganizar todo el planeta chequeando quién estaba dónde desde cuándo.
    (¿no es extraño ser anti Israel cuando se adora a Jesús de Judea?)
    No estoy seguro de que los árabes sean vuestro mayor problemas. El Vaticano ha difundido el antisemitismo histórica y mundialmente. Además, muchos gobiernos que dicen apoyarlos tienen doble discurso.
    Paz

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Exprésate, opina; esa es la idea, con una salvedad: si quieres trolear vé a otro lado.

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