MI ABUELA CHAMAN


Mi abuela, con una pícara sonrisa.

Mi abuela, con una pícara sonrisa.

AUTOR: KURILONKO

Esta es mi abuela, chamán de los Istuasht’k, extintos habitantes del Alto Orinoco. En esta instantánea, la única que conservo, se la vé en una actitud muy propia, cuando era requerida por algunos reporteros de la televisión para que diera fé de sus poderes ( siempre me pareció que se estaba cagando de la risa pero, eso es sólo una apreciación)

Su historia es muy decidora, en todo caso.

De muy niña, el gran chamán D’jaama, (que entre sus virtudes no se contaba la templanza y era un vejete depravado aún para los cánones de los nativos) la tomó como aprendiz , de quien adquirió toda la sabiduría que a la muerte de éste, comenzó a poner en práctica en la aldea. De esa forma, llegó a adquirir un renombre que traspasó los límites del poblado para repartirse a lo largo y ancho de las riberas del Orinoco. Pero su vocación estaba orientada a servir en primer lugar a su comunidad, lo que por otro lado, le valió la enemistad aquellos que, tras extenuantes esfuerzos para llegar a su aldea, atravesando manglares y librando duras batallas con los mosquitos, la peste y otras alimañas, se encontraban con una negativa cerrada de la abuela. Fué así, además, que su poblado se vió arrastrado a una serie de guerras tribales que hicieron decrecer significativamente el número de varones. Y aquí es donde se produce el hecho que daría un giro definitivo a su atareada vida y marcaría la mía con el sello indeleble de lo mágico.

En efecto, viendo que merced a los enfrentamientos en que su aldea se vió involucrada con deplorables resultados la población masculina había menguado de manera atroz, decidió trás un retiro de siete dias en lo más recóndito de la selva, solucionar el problema. Para ello, preparó una pócima, que aseguró a los preocupados coterráneos que la miraban esperanzados, haría que las mujeres de su tribu de ahí en adelante parieran sólo machos, valientes y aguerridos.

Para ser veraz en esta reseña, no hay noticias certeras acerca de qué ocurrió con su intervención. Lo concreto es que por las fechas de tan importante acontecimiento obstétrico, la abuela decide abandonar la aldea y a sus habitantes, llevando nada más que lo puesto y una bolsa con algunas raíces y yerbas como exiguo equipaje.

Los pasos de su autoexilio son borrosos en extremo.

De alguna manera, en su derrotero consigue llegar a Riohacha, y de ahí remontándolo, a Macondo. En ese pueblo, vaya uno a saber por qué, se asila en el lupanar que regentaba Pilar Ternera, donde se vé envuelta en amoríos de tarde pegajosa con dos de los Buendía, lo que a su vez, le posibilita el conocer a Melquíades, de quien se transformaría en la ayudante silenciosa e invisible en los afanes de éste por conseguir la prueba irrefutable de la existencia de Dios a través de un daguerrotipo. Allí vive, medianamente tranquila, preparando pócimas de amor y escrutando el porvenir hasta que el pueblo entra en una decadencia sin vuelta, lo que hace que la abuela decida coger sus bártulos y partir. Lo que no se imagina, es que de sus encuentros con dos de los hijos de los fundadores del pueblo lleva un gérmen inadevertido en la matriz: mi padre.

Nuevamente, nos encontramos ante una discontinuidad en los acaeceres de la fundadora de nuestra estirpe acá en mi país. Sólo sabemos que acompañada de su retoño, que a la fecha tendría unos diez años, aparece en Santiago de Chile, más concretamente en la Plaza de Armas. Allí, comienza la última etapa de su peregrinar.

Echando la suerte, haciendo pronósticos, preparando infinidad de brebajes para infinidad de dolencias, reales e imaginarias, se hace un nombre desplazando con el codo a los brujos, charlatanes y magos que monopolizaban la credulidad de los santiaguinos. Desde el suelo embaldosado de la plaza, sin transición llega a la T.V llevada en volandas por alguna emergente figura que la hizo su consejera espiritual trás comprobar lo irredargüible de sus amonestaciones, pronunciadas en un papiamento incomprensible.

A todo esto, mi padre, convertido en un adolescente vivaracho y esforzado, dándose cuenta además que su madre -mi abuela- comenzaba a dar muestras de una especie de delirio senil agravado por la adicción al ron con cocacola y jarabe para la tos, -en reemplazo de las raíces indinas que acá no encontraba- y que por lo mismo,  perturbaba la marcha del negocio, empieza a darle vueltas al asunto, a cranear, buscar caminos. Consciente que ya nada más podía aprender ni le quedaba truco por dominar, además que mi abuela se había convertido a estas alturas en un incordio irredimible, decide internarla en la Clínica El Peral, lugar donde en fecha indeterminada, fallece dejando el firmamento de los grandes chamanes sin su más notable lumbrera.

Mi padre, no hizo absolutamente nada que valiese la pena mencionar ni inscribir en los fastos de la brujería o chamanismo, a no ser llenarme la cabeza con las historias de su madre -mi abuela- y de paso enseñarme lo que con denuendo había logrado aprender. Básicamente, mi progenitor con delectación en medio de mis clases, repetía con incansable dedicación: ” Hay un mercado gigantesco esperando a que les aticen por las faltriqueras” Sabia observación que la experiencia cotidiana se ha encargado con creces de confirmar.

Y en este punto es donde entro yo.

No soy brujo, ni chamán. No, nada de eso. Yo solamente canalizo lo que mi abuela desde el más allá me transmite. Si tal vez quien me lee piensa que lo que digo es una soberana estupidez, tengo que contestarle con mucha humildad que si allá afuera a miles que creen lo que canaliza Sabine Sangitar, los pronósticos de Vicente Cassanya o los desvaríos de mi coterráneo Alejandro Jodorovski, ¿ Por qué mis dichos, predicciones, amuletos, pócimas, filtros, consejos y videncias tendrían que estar un peldaño o varios más abajo en el escalafón? ¿Qué tienen ellos que no tenga yo?

¿Qué le dá validez a lo que sostengo? Simple: Mi palabra.

Pero, emulando a los grandes, no se crea que iré por el mundo ejerciendo mi arte, rayano en ciencia, a título de nada. Ahí si que no. Nada es gratis, como Uds. saben. Para empezar yo, como cualquier mortal de este planeta, tengo necesidades que van desde el pago de mi conexión a Internet, pasando por la tv-cable y otras menudencias, que necesitan ser subvenidas de buena manera, oportunamente. Por tal razón, es que próximamente publicaré los aranceles a los que se sujetará mi actuación.

También en fecha próxima, haré mis predicciones para la década 2011-2021, con forma de horóscopo, aunque esta denominación no acaba de gustarme, pero en fin.

De momento, os dejo como muestra de mi buena disposición y para que podáis disfrutar de los beneficios de mi saber una pequeña muestra: Un hechizo multi-purpose que encontraréis en la siguiente página.

© La consulta de kurilonko 2011.-

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en MAGUFERIAS y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a MI ABUELA CHAMAN

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Pingback: Conjuro Infalible | LA CONSULTA DE KURILONKO

  3. etarrago dijo:

    Es fantástico y fantástica. Me quedo con tu palabra, como no. MB.

    Me gusta

  4. hljorge dijo:

    Reblogueó esto en Ultimate Wanker Pressy comentado:
    Verdades de un gran tipo

    Me gusta

  5. hljorge dijo:

    Ya no sé qué hacer con vos. Me mataste con esto.
    Eres Grande escribiendo cuando adormeces al bocón politiquero que hay en vos.
    Abrazo fuerte, bro’

    Me gusta

  6. Después de conocer las aventuras de tu abuela, te creo, me inspira-s confianza. Tendré que probar. Un abrazo bonita entrada.

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.